El sitio de un restaurante tiene una tarea muy concreta y debe cumplirla rápido: llevar a una persona con hambre desde un resultado de búsqueda hasta una decisión, y de ahí a un pedido, una reservación o la ruta para llegar.
Casi nadie lee el sitio de un restaurante de arriba abajo. Lo abren desde el mapa o desde la bio de Instagram, miran el menú, revisan el horario y se van a pedir o a manejar hasta ti. Si el menú es una foto borrosa o el horario es del verano pasado, pasan al siguiente lugar de la lista sin decirte por qué.
Los demás visitantes también cuentan. Quien organiza una cena de cumpleaños quiere saber si aceptas grupos grandes. Una empresa que busca almuerzo para la oficina quiere saber si haces catering. Un cliente de siempre quiere ver el especial de hoy. Planeamos las páginas para que cada uno encuentre su respuesta en uno o dos toques, y para que la página más visitada, el menú, sea la que mejor funcione.
Cada sitio parte de cómo opera tu restaurante: servicio en mostrador o a la mesa, un local o tres, para llevar, entrega a domicilio, catering, eventos privados. La estructura se define en tu propuesta, no se copia de una plantilla hecha para la cocina de otro.